Setninger med monedero

Eksempler på bruk av ordet monedero i setninger på spansk.

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He perdido mi monedero.
Jeg har mistet lommeboken min.
Tom busca su monedero.
Tom leter etter lommeboken sin.
Se me perdió el monedero.
Jeg har mistet pengeposen min.
A la Sra. Baker le robaron el monedero.
Fru Baker fikk vesken sin stjålet.
No me queda dinero en mi monedero.
Jeg har ikke flere penger i lommeboken min.
Creo que me he olvidado del monedero.
Jeg tror jeg har glemt lommeboken min.
Me robaron el monedero en el probador.
Jeg fikk lommeboken min stjålet i garderoben.
Ella perdió el monedero.
Hun mistet vesken sin.
A ella le robaron el monedero.
Hun ble frastjålet vesken sin.
Perdí mi monedero de camino a la escuela.
Jeg mistet lommevesken min på vei til skolen.
Esta es la primera vez que encuentro un monedero.
Dette er første gang jeg noen gang har funnet en myntlomme.
Ella encontró el monedero debajo del escritorio.
Hun fant vesken sin under skrivebordet.
Examiné el monedero de nuevo, y lo encontré vacío.
Jeg undersøkte vesken igjen og fant den tom.
Paul no estaba con Mary cuando le robaron el monedero.
Paul var ikke med Mary da vesken hennes ble stjålet.
Este monedero es igual al que perdí hace una semana.
Dette er den samme vesken jeg mistet for en uke siden.
No eché en falta mi monedero hasta que llegué a casa.
Jeg savnet ikke vesken min før jeg kom hjem igjen.
Me robaron mi monedero y mi abono de viaje mientras estaba durmiendo en el tren.
Jeg fikk vesken og pendlerbilletten stjålet mens jeg sov på toget.
Con la «chauchera», nombre popular con el que se conoce al monedero en algunos sectores de Ecuador, el pequeño empresario podrá adquirir, mediante una línea de crédito directo que otorga el Banco Solidario a través de una cuenta y sobre giro contratado, la materia prima que requiere para su negocio.
Por eso en ocasiones esperaba durante horas al otro lado de la puerta, en el pasillo, provista de algún camuflaje razonable (la bolsa de la compra, el abrigo, el misal, el monedero), hasta escuchar sus pasos; entonces se precipitaba al descansillo, aturullada, fingiendo una sorpresa desmedida al encontrarle, e intercambiaba con él breves disquisiciones sobre el tiempo, tema este que Antonia sacaba con tanto empeño y que exponía con tanto ardor que el buen hombre debió acabar creyendo que su vecina poseía una intensa vocación meteorológica.

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